sábado, 21 de julio de 2012

Qué podemos hacer?

Hola a tod@s,

Desde esta magnifica atalaya, en un día de verano, me permito volver a escribir algo relacionado con la situación que vive nuestro pais.

Sé que me comprometí a seguir escribiendo acerca de mi dia a dia como consultor, pero los acontecimientos que estamos viviendo, son excepcionales, y quizás es mi deber dejar constancia de aquello en lo que creo.

Me dedico a la gestión de personas. Esta profesión es un trabajo entre apasionante y desquiciante, porque te enfrentas a los temores, bajezas, bondades, mezquindades, lo mejor y lo peor del  ser humano.

Sabeis que siempre he defendido una empresa sostenible. Pero no el concepto o significado que se le da a dicha acepción, sino en el componente más intrínseco de las organizaciones; las personas.
 
 
Las organizaciones o empresas, son seres vivos, y como tales, muestran dolor, miedo, agresividad, enfado, temor, optimismo, confianza, desconfianza, y son capaces de lo mejor y de lo peor.
 
 
Funcionan como los seres humanos, porque las crean, modelan y estructuran los seres humanos. En comunidad de mentes, y sumando mentalidades. Pero, al fin y al cabo, muestran las virtudes y los defectos de aquellos que las construyen.

Los Estados, son agrupaciones de personas. Cuando nos dicen que obtenemos lo que nos merecemos, es la pura realidad, porque de nosotros mismos, desde nosotros, nace el propio Estado.

Hasta aquí no hay ninguna reflexión nueva que os haga sonreir, gritar o esbozar una expresión de optimismo en vuestras caras.

No hablaré de Macroeconomía, ni de los tipos de interés, la prima de riesgo, el BCE, o las agencias de calificación. Ni tan siquiera me centraré en aquello que creo deberíamos eliminar en nuestra estructura del Estado, como pais.
Me voy a detener, porque soy muy etnocentrista, en el individuo.
 
 
Hace poco menos de una semana, me visitó mi buen colega, Antonio Ruiz (www.aruizcoacing.com).
 
 
Antonio, en su anterior trayectoria profesional desempeñó responsabilidades en la gestión de personas. Desde los años 90, lideró equipos de recursos humanos, en compañías como Canon, Armacentro, Mail Gráfica, y otras que no recuerdo.
 
 
Al entrar en las instalaciones de mi empresa, vi a un hombre luchador, afable, diría que feliz, y optimista.
 
 
No me suelo dejar llevar por las primeras impresiones (huyo de los sesgos (os recomiendo leer la ultima entrada de mi diario como consultor en la que desgrano como funcionan la mayoría de estos fenómenos)) y me senté con él para intercambiar ideas y experiencias.
 
 
Al finalizar nuestro encuentro le estreche la mano con firmeza y me dije a mi mismo, así saldremos de la crisis.
 
 
Antonio es un ejemplo de entrega y saber hacer. Pero sobre todo es una persona que ha sabido adaptarse a los cambios. Ha buscado su orientación y le vi verdaderamente volcado, como nunca, en la gestión de personas.
 
 
Como diría Jose Maria Gasalla en su ultima entrada del BLOG, Antonio va siendo feliz.
"La felicidad, esa quimera que muchos quieren reducir en un seminario a complicadas transparencias, otros tratan de resumirla en conferencias simpáticas, y los menos, intentan conseguirla."


José Maria Gasalla,  "tengamos la visión de rodearnos de personas vivas que nos inspiren, y no de muertos en vida que nos depriman." 


Yo mismo estoy cansado de escuchar lo mal que está todo y la cantidad de culpables que hay a nuestro alrededor. Pero lo que no nos gusta reconocer, es que nosotros mismos, hemos sido los primeros culpables en generar esta situación.
 
 
Debemos mirar con positividad hacia el futuro. Hay que luchar por nuestras familias, nuestros hijos, nuestros seres queridos.
 
 
Debemos afrontar la realidad que nos rodea y cogerla por los "cuernos". Hay que ser optimistas. Porque el optimismo es ese sentimiento reconocible que nos hace mejores.
 
 
Es cierto, nosotros no gobernamos España, pero dirigimos nuestras casas, dinamizamos personas, formamos parte de empresas, de peñas, de clubs sociales, del AMPA de nuestros hijos... tenemos amigos y amigas, novios y novias, salimos, hablamos, opinamos, nos socializamos.
 
 
Si nos mostramos positivos, si seguimos trabajando, si nos levantamos cada mañana intentando afrontar el futuro como si fuera un reto.
 
 
Si en vez de ver un precipicio, vemos una oportunidad. Si en vez de pensar que está todo perdido, pensamos que hay muchas cosas por empezar.
 
 
Saldremos de la crisis.

Tenemos fuerza, energía y optimismo. Creo que debemos reclamar, en nuestro espacio más cercano, ese optimismo para vivir.
 
 
Vivir no solo es comprar, beber, cenar, comer, pagar un casa o un coche, viajar o gastar. Vivir es amar, comerte unas pipas con unos amigos en el parque, pasar una noche de verano en la puerta de la casa del pueblo charlando con el vecino, pasear con tu esposo, con tu novia, con tu novio, con tus amigos, con tu familia.
 
 
Vivir es exprimir cada momento y cada segundo como si fuera el último.
 
 
Vivir es sentir que somos útiles a los demás, que podemos ayudar a nuestro vecino porque lo está pasando mal, que las comunidades de propietarios se convierten en lugares donde todos nos arropemos, donde si a uno le falta el otro le da.


Vivir es hacer sin esperar, ayudar sin recibir, porque vivir consiste en que cualquiera de nosotros seamos SERES SOCIALES, inteligentes y altruistas.
 
 
No sirve de nada pensar que podemos gastar lo que no tenemos, que la culpa la tienen otros, que alguien vendrá y lo solucionará.

No sirve quejarnos amargamente y no cambiar de forma de pensar.

Vienen tiempos muy dificiles para España. tiempos en los que la familia, los amigos y nuestros entornos más cercanos, se convertiran en claves para sostener nuestra sociedad.
 
 
Si hemos sucumbido al individualismo mal entendido, nuestra sociedad se resquebrajará. Si somos conscientes de lo que nos ha costado llegar hasta aqui, podremos volver a empezar y construir un entorno social mucho mejor.
 
 
Creo en los políticos, porque la política es la vida.
Creo en aquellos que sirven a los demás, que tienen vocación por mejorar las cosas.
Creo en aquellos que hacen las cosas por el bien común.
Creo en los políticos españoles porque sé que darán la talla.
Creo en mi pais porque sé que saldrá adelante. Creo que mis conciudadanos, porque juntos lograremos que nuestra sociedad no se resquebraje.
Creo en nuestros valores, creo en España como nación.
Creo en nuestra historia. Creo en nuestros empresarios y emrpesarias.
Creo en los libre pensadores, escritores, poetas, musicos y artistas de este pais.
Creo en ESPAÑA, joder.
 
 
Me dan igual las ideologías. Me dan igual los adjetivos.

Creo en este pais que es capaz de vivir intensamente, de ayudar a los demás y ser una gran potencia cultural.
 
 
Creo en este pais que es capaz de dar lo mejor de si mismo, tener la generación mejor preparada del mundo, los mejores directivos y las mejores mujeres de la historia.

Creo en todo lo que podemos hacer.

Creo en España. Creo en los Españoles.

No nos defraudemos a nosotros mismos. Trabajemos más que nunca. Miremos a nuestro alrededor y compartamos con quien no tiene nada. Echemos una mano. Exijamos facturas. Racionalicemos nuestro gasto. Usemos lo menos posible nuestra sanidad. Si podemos, paguemos las recetas aunque tengamos "derecho" a que nos las subvencionen. Si soy funcionario, trabajaré más y denunciaré a quien no lo hace (absentismo), porque en definitiva soy un servidor público y me debo a mis conciudadanos.

Podemos hacer grandes cosas juntos. Si nosotros, los ciudadanos, tomamos conciencia de que podemos, lo conseguiremos.

Si pagamos nuestros medicamentos, si miramos a nuestro alrededor y ayudamos a quien no puede, si procuramos colaborar y no "exigir" tanto por que "nos lo deben", quizás salgamos de esta crisis sin la ayuda de nadie.
 
 
Somos nosotros mismos lo que podemos sacarnos a nosotros mismos de esta crisis.
 
 
Un saludo.
Jesus Garcia Mingorance

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