sábado, 29 de diciembre de 2012

De niño a hombre; para ti, Ángel Carromero.

Hola Ángel, bienvenido a España.

Aunque hay muchas personas que se han dedicado a tratarte como a un delincuente, yo sé, querido amigo, por qué fuiste a Cuba y arriesgaste tu vida y tu carrera profesional.

Querido Ángel, hoy no puedo ir a visitarte a la cárcel de Segovia, puesto que no soy un familiar cercano, ni tampoco ostento cargo alguno que me haga acreedor de una autorización especial.

Tampoco creo que ese fuera mi sitio, puesto que Isabel, tu madre, lo ha pasado francamente mal y te ha echado tanto de menos que duele recordarlo. Tu padre, ya sabes, querido ángel, está pero no puede y sé de buena tinta, que en sus momento de lucidez, que seguro, los tiene, te ha echado tanto en falta que su mirada yacía más perdida y más lejana cada vez que veía que no estabas a su lado.

Querido Ángel, escribo en mi blog, porque no sé como hacer llegar a todas las personas de bien, lo que tu has significado, para mi, como persona. Me duele leer apelativos tales como; delincuente, asesino, homicida, reincidente, y todas esas cosas que cientos de personas tuitean y retuitean de forma constante como si tu persona no valiera nada.
 
Han sido siete meses desde que nos vimos, dos días antes de tu marcha a Cuba, y en aquella época eras tú, precisamente, quien me infundía ánimo y tesón para continuar implicado en la vida social, profesional y política de este pais. Luchando por lo que creo, dando mi vida por los demás e intentando construir un pais más justo a través de mi trabajo, la gestión de personas.
 
Ese día, te despediste de mi y te pedí que tuvieras cuidado. Sonreiste, me miraste y me dijiste que para ti era una oportunidad. Una oportunidad para qué, pensé yo, y me dijiste, "voy a hacer algo que ayude a mucha gente" y añadiste, "no te preocupes, no pasará nada, tendré cuidado, sé cuidarme".
 
La mala suerte hizo que un valiente y joven implicado en la mejora social y democrática de un pueblo oprimido por la dictadura, estuviera en el sitio equivocado, en el momento equivocado. Querido Ángel, antes de que te fueras te dije, "no vayas, qué necesidad tienes?" y tu me contestaste, "tengo que hacerlo Jesús, tengo que hacerlo".
 
Me diste una gran lección de implicación en la lucha por la libertad, en la preocupación por las personas. Para mi, eres un ejemplo, a pesar de lo que muchos "ladran de ti", porque has dado tu vida por aquello en lo que crees, por la libertad de las personas.
 
Hoy en día, Ángel,  sabes que siempre me quejo, contigo, de la falta de humanidad de las empresas, de la hipocrésía del discurso políticamente correcto, de la palabrería de muchos que dicen poner a las personas en el centro de su gestión profesional. Sabes, que siempre te he pedido que trabajaras conmigo, porque sabía que eres una persona realmente volcada en las personas y que cree en la sociedad y en el valor de implicarse y defender lo que uno piensa.
 
Muchos y muchas deberían aprender de tu ejemplo, querido Ángel, porque me has dado una lección de implicación, de libertad y de coherencia. No eres hipócrita,  eres un ser humano que en muy poco tiempo, se ha transformado, de niño a hombre.

Sé que todo lo que te diga ahora, es absurdo, porque solo tu y nadie más que tu podrá decidir que hacer con su vida. Pero quisiera que tomaras en cuenta la reflexión que siempre hago y que, yo, personalmente, llevo a la práctica; en la vida se está para hacer, para decir lo que piensas y actuar en consecuencia.
 
Ángel, la sociedad necesita personas como tú, y si puedes, deberías seguir dando tu vida por aquello en lo que crees.
 
Espero ansioso el momento de verte, Micaela, Maria José, Jose, Julian, Isabel, Carmen, Hipolito, Amable, Paco Puch, Daniel, Begoña, Angel, Jose Antonio, Francisca, Jesus, y yo mismo, hemos llorado tantas y tantas veces de impotencia que ahora que estás aquí solo puedo decirte, gracias.
 
Querido Ángel, lo que te ha pasado ha sido muy duro, pero quédate con esto, la experiencia y las pruebas que superamos cada día son nuevas oportunidades de vivir.
 
Cuando te fuiste, tu mirada era inocente, como la de un niño, ahora que has regresado, tu mirada es la de un hombre.
 
Sigue hacia delante, toma las manos de todos los que te quieren y cómete la vida a mordiscos.
 
Gracias por todo Ángel, nos veremos muy pronto..
 
Un abrazo

Jesus Garcia Mingorance
Consultor Senior HR
HR Manager
Community Manager at Linkedin "Grupo Gestión Integral de RRHH"
Xpert Ambassador HR at Xing.com
Miembro de AEDIPÊ

(Foto capturada de la portada de elmundo.es, edición digital, agencia efe)

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